El auto que tripulaban ese dúo de intrépidos llamado los Duke de Hazzard era muy poco difundido hasta la aparición de la serie en 1979. A partir de allí, el fanatismo de miles de seguidores hizo que el Dodge Charger se transformada en un codiciado automóvil. Las pantallas de TV de la década del ´80 se veían invadidas masivamente por una particular serie televisiva que atraía público de diferentes edades. Estamos hablando de Los Duke de Hazzard, la serie norteamericana tal vez de mayor éxito en la Argentina durante esa época. Los protagonistas eran varios y cada uno de ellos tenía una fuerte personalidad además de características que los hacían únicos.

Los chicos buenos de la serie eran los primos Bo y Luke Duke que escapaban de la ley en un impresionante auto anaranjado a través de los vastos caminos del condado de Hazzard. Hoy es el turno de echar luz acerca de la identidad de ese llamativo automóvil apodado General Lee que los chicos Duke exigían casi al límite en cada uno de los capítulos. Se trata de un Dodge Charger, considerado un muscle-car en los Estados Unidos. Salvo excepciones no se ha visto rodando en los caminos de nuestro país.
Este auto ha despertado un inmenso fanatismo en los EE.UU a tal punto de pagar buenas sumas de dinero a cambio de un ejemplar debido a la trascendencia que tuvo la serie que comenzó a exhibirse a principios de la década del ´80. Los entendidos se refieren al General puntualmente como un Charger del ´69 ya que los modelos 1968 y 1970 poseen pequeñas diferencias que nunca se vieron en los autos de la serie. Pero todo se puede solucionar ya que se pueden hallar fácilmente (en EE.UU por supuesto) los kit de conversión para lograr un modelo ´69 exacto y estar más cerca del mítico automóvil.

Chrysler Corporation fabricó 85.000 unidades de este modelo, por lo que hoy a casi 30 años no es difícil hallar uno en buenas condiciones, siempre hablando de Estados Unidos. Hay varias versiones de Charger como RT (la que se utilizó en la serie), 500 y Hemi, todas fácilmente transformables en el recordado General Lee. Se trata de un auto potente que en el mejor de los casos podría estar equipado con un motor V8 Magnum de 440 pulgadas cúbicas, aunque en su catálogo se incluía un V6 de menor potencia. La transmisión podía ser manual o automática, esta última utilizada en la serie ya que nunca hemos visto a uno de los Duke sacar las manos del volante para meter un cambio.
En los mejores catálogos de autos clásicos que se publican en los EE.UU se habla de 10.000 a 12.000 dólares como cifra mínima para hacerse de un Dodge Charger en muy buen estado. Y si el fanatismo es muy intenso se necesitarán otros más para transformar un Charger común y corriente en un General Lee digno de ver. La serie se rodó entre 1979 y 1983, para lo que fueron requeridos nada menos que 300 Charger diferentes.


Tal cantidad tiene justificación ya que en cada capítulo se realizaba por lo menos un salto o una maniobra peligrosa (conducidos por dobles de riesgo) que acababa con la vida útil de esa unidad al dañar severamente la estructura. En algunas ocasiones ?y por un error de filmación- se ha podido ver como el auto se deformaba al aterrizar luego de un salto casi mortal, a pesar de la existencia de una jaula antivuelco y amortiguadores y espirales reforzados precisamente para ese fin.


De esos 300 utilizados en la serie solo han logrado sobrevivir 19 ya que el resto fue reducido a chatarra y posteriormente vendido como repuesto o pieza de colección. En 1991 fue retirado el último lote de seis autos que todavía se hallaban en un olvidado galpón de los estudios de la Warner Brothers, luego de idas y vueltas con los directivos de la compañía. El valor de un General Lee utilizado en la filmación es prácticamente inestimable.
El General les ganaba sin demasiados esfuerzos las persecuciones a los policías de Hazzard (Roscoe y Enos) que en sus lentos y débiles Dodge Monaco solo se daban maña para ver con claridad la patente del auto anaranjado que decía CNH 320. La habilidad de los Duke sentados frente al volante del Charger no tenía límites. Lo único incómodo era subirse a la máquina ya que ambas puerats estaban soldadas al resto de la carrocería.
Desde hace un tiempo funciona un sitio en internet denominado Registro de los General Lee: allí se podrán observar algunos originales y las mejores réplicas, junto a las instrucciones precisas para transformar un inadvertido Charger en el apasionante y vigoroso coche como el de los primos de Hazzard.
de
http://www.arrancar.com/vip/news/articulos.html/-/id--320/