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taineken
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« : 11 May 2003, 23:29:00 » |
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Los conductores de las ciudades creen imposible que se cruce una vaca o un caballo en una ruta. Pero pasa y a veces, con consecuencias fatales. ¿Cómo actuar cuando hay animales sueltos?, ¿qué responsabilidad tiene el dueño del animal, la víctima, el Estado y el concesionario vial?Pocos conductores toman conciencia de que las rutas no son pistas de fórmula 1 y, que por el contrario, cortan campos habitados por animales. Salen a la carretera como toros al ruedo, con autos último modelo que piden por más velocidad a caminos que no están preparados para conducir seguros por encima de los 80 kilómetros por hora. De la imprudencia al accidente hay un corto trecho: choques frontales o en cadena, mordidas de banquina, vuelcos, gente cruzando la ruta. Y los animales sueltos. ?Los porteños, cuando salen a la ruta, creen que los animales solo están en los zoológicos?, ironizó el especialista en responsabilidad civil en tránsito, doctor Gustavo Meilij, quien asegura que la mayoría de los accidentes son a causa del comportamiento animal de los humanos. Los alambrados se rompen o caen los postes con las inundaciones y los animales vagan sueltos por el campo y el asfalto. Y las rutas argentinas más transitadas, las de la pampa húmeda, se convierten por momentos en lugar de peregrinación de la fauna rural, por donde se cruzan vacas, caballos, burros, cerdos y perros. Aunque ya dentro de la especie humana, pero no por eso menos imprevisible, también el hombre de campo ocupa un capítulo especial en la lista de accidentes de ruta, que suele cruzarla o seguir el sentido del tránsito en bicicleta, a caballo o a pie, de día y de noche, a veces imprudentemente. Volviendo a los animales citados, sus tamaños y comportamientos diferentes, hacen que embestirlos pueda provocar desde una abolladura al auto hasta la muerte del conductor. Aquí damos los ejemplos de los peligros de chocar de frente con alguno de estos animales: [list=a] - el caballo: es el más peligroso en un choque, porque su cuerpo arrollado gira sobre el capó del auto y las patas rompen el parabrisas. En su desesperación por salir, el animal patea en el interior del auto, provocando, a veces, con la fuerza de sus patadas, la muerte del conductor.
- La vaca: al igual que el cerdo, produce destrozos en el auto que pueden llegar a inutilizarlo, pero sus patas cortas evitan que el frente del auto levante al animal y se introduzca en el espacio interior.
- El perro: es el más común de los animales que cruzan calles y rutas, con la diferencia de la velocidad que lleva el vehículo en uno y otro caso. El perro nunca suele estar solo; si el conductor vio cruzar uno, debe estar atento porque puede aparecer otro de la nada. Un impacto de un perro chico puede romper el radiador del motor, pero el choque con uno de gran porte, puede llegar a ocasionar un trompo y la pérdida de control del auto. [/list:o]
¿Cómo puedo evitar accidentes con animales sueltos? La mejor manera de prevención para el conductor es reducir la velocidad, sobre todo durante la noche. A oscuras, el conductor pierde la visibilidad lateral y no puede ver si se cruza un animal en la ruta. Tampoco lo puede ver a distancia, salvo cuando está de frente, porque al iluminarlo le brillan los ojos. Pero si está trasversal a la ruta, cuando el conductor lo divisa e intenta frenar, ya es tarde.
Las estadísticas demuestran que la mayoría de los accidentes en ruta, pudieron prevenirse con sólo aflojar el pie del acelerador. ?Uno ve en las vacaciones cómo se matan familias enteras por avanzar por el carril contrario y por querer ganar unos minutos, cuando estuvieron 15 días en la playa sin hacer nada -expresó Meilij-. Por eso cuando me preguntan yo siempre digo que es preferible que su familia le diga a usted que es un idiota del volante a que más tarde lo estén velando?, sostuvo el especialista en tránsito.
Cuando la ruta está vacía, la luz alta es un buen aliado para poder frenar a tiempo. Si está transitada, en cambio, el peligro es doble: por un lado, encandila al que viene de frente induciéndolo a una mala maniobra y, por el otro, con cada cambio lumínico, la retina tarda unos segundos en acostumbrarse, convirtiendo a ese lapso de niebla visual, en un instante de serio riesgo para el que conduce.
Con cualquier animal cruzado en el camino, el conductor debe renunciar a la idea de intentar esquivarlo, porque al menor susto o cambio de rumbo, lo atropella. Debe frenar el vehículo, colocar las luces intermitentes y esperar que el animal despeje la ruta antes de avanzar. Luego, dar aviso a las autoridades, sobre la presencia de animales sueltos.
Si el conductor atropella a un animal o quiere asistir a otro conductor que acaba de atropellar uno, debe detener su auto a, por lo menos, 100 metros del animal, para permitir maniobrar a los autos que vienen detrás y precisen espacio para esquivarlo. Muchos accidentes suceden por estos descuidos.
¿Quién es el responsable de un accidente con animales sueltos? Vale decir que no puede hablarse de responsabilidades en términos absolutos, ya que es preciso ver la particularidad de cada caso. No obstante, en líneas generales, la responsabilidad en un accidente se determina a partir de su factor causal: importa menos en un juicio si el conductor viajaba a mucha velocidad como el hecho de determinar que fue lo que causó el siniestro.
En nuestro Código Civil hay dos fuentes de responsabilidad: de carácter subjetivo, prevista en el artículo 1109, donde se establece la responsabilidad por culpa o imprudencia de carácter objetivo, planteada por el artículo 1113, para todo dueño o guardián de una cosa viciosa, a la que cabe un riesgo. El dueño (del auto, del animal) es su guardián y, por ende, responsable de aquello que (el auto, el animal) cause. Partiendo de estos dos supuestos, surgen las responsabilidades. Si el animal tiene alguna marca que indique su procedencia, el principal responsable es el dueño, salvo que pueda alegar el robo de su ganado o la rotura repentina del alambrado que lo contenía.
Por lo general, los animales marcados rara vez escapan o andan sueltos, y son los orejanos (sin marca) los causantes de accidentes. En esos casos, la víctima puede llegar a demandar: [list=1] - al concesionario vial.
- al Estado.[/list:o]
Para hacerlo, deberá probarse que las autoridades policiales o de seguridad vial habían sido advertidas de este peligro por otros automovilistas y no hicieron nada para evitarlo (con carteles de señalización o personal apostado en la zona de riesgo).
Para el doctor Meilij, los carteles son la mejor manera tanto de evitar accidentes como de determinar las responsabilidades cuando ellos suceden. ?El cartel de advertencia va a probar si el conductor lo respetó o no, porque uno puede cometer una infracción, pero si lo hace, después no va a poder quejarse?, concluyó el abogado.
de http://www.defiendase.com/ver_nota.php?nota=399
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