Para defender mejor tu dinero a la hora de comprar un auto usado, prestales mucha atención a estas recomendaciones. Mirá que trampas hay en todos lados... La devaluación del peso acaecida a principios de 2002 hizo que los autos “0 Km” quedaran más lejos que nunca... En consecuencia, los usados recobraron protagonismo en el mercado de reventa, y hoy en día concentran la mayoría de las operaciones: las concesionarias y los vendedores particulares ven cómo los clientes se “desesperan” por llevarse un auto de segunda mano en buenas condiciones. Y conseguir un buen usado siempre ha sido una “ciencia” para los que no saben cuáles son los puntos a observar de un coche que ya tiene unos años de uso...
Pero algunas indicaciones pueden ser de utilidad si es que no tenés a nadie (que conozca del tema) para que te acompañe a revisar el auto al que ya le echaste el ojo. Una de las primeras cosas a tener en cuenta es lo original del vehículo. Asegurate de que el auto tenga las piezas (paragolpes ópticas, manijas, etc.) que corresponden al modelo y que estén perfectamente colocadas... El paragolpes del modelo posterior, las manijas de puerta diferentes, y alguno que otro detalle más, hablan subliminalmente de un coche alterado en su originalidad, y peor si el color de la pintura del auto es más moderno y se ve “extraño”.
Atención a las baguetas y los apliques sobre la carrocería. Pueden ocultar óxido. Y volviendo sobre la pintura -si es que ésta parece ser de fábrica- observá que se repita el mismo tono en toda la carrocería, ya que esto puede indicarte si ha habido reparaciones parciales en determinados lugares, que entonces deberán ser inspeccionados a fondo.
La corrosión puede atacar al vehículo y si aparece es difícil detener su avance... No te olvides de revisar las líneas de la carrocería, en especial donde se unen puertas, guardabarros o zócalos. Éstas deben coincidir perfectamente: una alteración de un centímetro puede ocultar un recambio de piezas... Abrí y cerrá todas las puertas, y observá la forma en que lo hacen. Y si el vendedor te da la posibilidad de llevar el auto a una fosa, eso vendrá bárbaro para revisar el estado de pisos y zócalos, prestándole atención a la existencia de golpes, óxido y picaduras.
Esos globitos que aparecen por debajo de la pintura son amenaza de disgusto.Pasemos a la parte mecánica. En el caso de un motor naftero, una vez que tomó temperatura, el color del humo del escape indica el desgaste: si es blanco quiere decir que está quemando aceite (habría que cambiar aros), y si no hay nada raro, aparentemente estará todo bien. En el caso de que sea diesel, el humo blanco o azul es un indicador de mala combustión. Igualmente, ojo que hay varias formas de disimular el desgaste... Escuchá la marcha del motor regulando. De esta manera podrás advertir con exactitud el estado general del movimiento (pistones, válvulas, etc): cuando existe desgaste en estas piezas se oye un golpeteo o un ruido. Es muy probable que este “detalle” termine en una reparación del motor. Entonces, hacé números antes de comprarlo.
Los interiores testifican acerca de la clase de uso que se le ha dado al vehículo. Los tapizados, las alfombras, los pedales, la palanca de cambios y el volante pueden mostrar el desgaste ocasionado por el uso normal... o el de una bestia. Observá si el instrumental y las luces funcionan. Y para corroborar el estado de la suspensión, ejercé presión sobre la trompa y la cola: si el auto se mantiene firme, se encuentra en buen estado, y si rebota, quiere decir que hay desgaste. El estado de la dirección del vehículo también es muy importante: si tiene juego (un tramito en que el volante gira pero las ruedas no), en algún momento se terminará de romper y puede ocurrir una tragedia... Y no te olvides de revisar el estado de los neumáticos. Con lo que cuestan hoy en día y también por lo que pueden delatar a través de un eventual desgaste irregular, mejor miralos dos veces...
En un auto sin mantenimiento todo puede romperse al empezar a usarlo. Y antes de poner la plata sobre la mesa, salí a dar una vuelta para ver si acelera, si frena correctamente, si dobla bien y si entran los cambios... y cómo. Prestá atención a los ruidos que puedan aparecer al andar, y más tarde, al
estado de la documentación (y de las deudas)... Y por supuesto, si tenés a un mecánico y un chapista de confianza, no dudes en consultarlos ya que siempre es mejor contar con una opinión calificada.
(de
http://www.ciudad.com.ar/ar/portales/autos/nota/0,3456,47465,00.asp )