Bautizado como ‘The Beast’ (‘La Bestia’ en inglés), se trata de un modelo preparado que se parece a un Ford Capri, pero con un capó descomunal. Sus dimensiones gigantescas se deben a que se mueve, nada más y nada menos, que con un motor de avión. Concretamente con un propulsor Merlin II, de procedencia de Rolls Royce, que montaron algunos aviones de combate en la II Guerra Mundial, principalmente bombarderos.

Tras eliminar los cargadores de serie, la potencia de este V12 de 27 litros se ‘queda’ en 1.000 CV (este motor llegaba a rendir 1.200 CV montado en un avión). Tal brutalidad es capaz de mover el coche gracias a un carburador Holley. Al igual que un Bugatti Veyron, que no necesita presentación, está homologado para calle. Lo que demuestra su matrícula y, aunque es evidente que no es española, lo cierto es que se puede ver por las calles de Marbella (Málaga).

Al parecer, su dueño es un tal John Dodd, un británico que vive en nuestro ‘Miami particular’, y lo saca de paseo los domingos. Vamos, lo que viene a ser de vez en cuando, porque el ‘monstruito’ consume 100 litros cada 100 kilómetros de gasolina. Es decir, un litro cada kilómetro y con lo que ha subido el combustible como usarlo como coche de diario. Además, sus seis tubos de escape no le harán precisamente silencioso: menudo espectáculo tiene que montar cada vez que sale a la calle. En el vídeo te puedes hacer una idea, aunque sólo se le escucha al ralentí. Bonito no es, pero, desde luego, no pasa desapercibido.
John Dodd's Beast on Top Gear (1998)
Para que tengan una idea del motor que tiene el auto: